March 16, 2018 En algunos centros comerciales de nuestras ciudades, eventualmente hemos visto aparecer pipotes de varios colores para la basura, algo que celebramos los que estamos interesados en el tema del reciclaje. Automáticamente sabemos que se trata de una estrategia para clasificar los residuos. Sin embargo, mucha gente no se percata ni de los pipotes -mucho menos de los colores- y estoy muy segura de que al asomarse a ver el contenido de esos contenedores, nos encontraremos todos los residuos mezclados. Una vez generado un residuo en el hogar, la escuela, la oficina o el centro comercial, lo ideal es volver a utilizarlo para de esta manera integrarlo nuevamente al ciclo económico. Es por ello que, desde hace mucho tiempo, se trabaja en la clasificación de los residuos como tarea clave para hacer que el reciclaje ocurra. Precisamente los contenedores usan colores diferentes para disponer los residuos separados por tipo; así el verde es para el vidrio, el azul para el papel y cartón, el amarillo para los envases plásticos y de aluminio, el rojo para los desechos hospitalarios y el naranja para los orgánicos. El énfasis en lograr que los residuos sean clasificados y colocados por separado, se debe a que cuando están mezclados se hace difícil y costoso aprovecharlos. Adicionalmente, cuando en la mezcla hay desechos dañinos como baterías y pilas usadas, desechos médicos y restos de comida, la mezcla se convierte en algo que también es peligrosa de manejar, para nuestra salud y la del ambiente. Sumarse a una iniciativa de reciclaje requiere efectuar tareas de clasificación de forma consciente y voluntaria. Por eso es que no basta con los pipotes de colores, tampoco con charlas y carteles bonitos; se requiere de un proceso de educativo con impacto en los hábitos personales y el estilo de vida de la ciudadanía. En eso se basa el trabajo del equipo ciudadano @MiCiudadRecicla que, a través de una propuesta de educación y acción, busca aprovechar materias primas, evitar la contaminación del ambiente y obtener ingresos económicos -por parte de escuelas, casas de abrigo y comunidades- que redunden en el mejoramiento de la calidad de vida. ******* Fundación Tierra Viva integra junto a las Damas Internacionales de Valencia, el Consejo Comunal La Viña, el Suplemento Saberes Infantiles, la Universidad de Carabobo, el Taller de reusó productivo REUSAMAS y las recuperadoras Yoclart y Reciclart, el equipo de acción ciudadana @MiCiudadRecicla que con el apoyo de Shell en Venezuela promueven la recuperación de plástico, cartón y vidrio como estrategia de autogestión escolar y comunitarias, así como, el sostenimiento de obras sociales en la Gran Valencia.