July 27, 2018 Palabras de Soliria Menegatti, Gerente de proyectos especiales, en la presentación de los resultados del Proyecto Mujer Indígena Emprendedora 2014-2018, durante el evento realizado el 27 de julio de 2018 en el Centro Comercial Tolón Fashion Mall. Todas estas mujeres, Nélida López, Nirka López, Mélida Sosa y Cecilia López, Araselis Calderón del pueblo Warao, Luvi Morales, Isabel Morales, Gloria Fernández y Gisela Ipuana del pueblo Wayúu, Luz María García del pueblo Ye’kwana, a pesar de las distancias que las separa, tienen algo en común: TEJEN. Tejer es una forma de expresarse culturalmente. Un arte que se aprende de las mujeres de sus mamas y de las abuelas. Hay otra cosa en común entre estas mujeres. Con la excepción de Gloria Fernández que vive en Maracaibo, todas viven en zonas rurales, donde no hay posibilidad de empleo. La única opción es dejar la casa y salir a los centros urbanos a trabajar. La mayoría de las veces en casas de familia. Lo implica dejar los hijos con los papás, abuelos o tías. De modo que con este proyecto nos planteamos lograr que un saber ancestral se convirtiera en una oportunidad de empleo rural capaz de generar ingresos para la mujer indígena y sus familias. ¿Qué hacía falta para lograrlo? Capacitación y acompañamiento Estrategias de mercadeo y comercialización porque había que demostrar que lo que se teje se puede vender, entonces, es un negocio. Y por último, había que sensibilizar a la gente, a los futuros clientes sobre la cultura de estos pueblos indígenas, para otorgarle el justo valor que esta artesanía tiene. Con respecto a la capacitación: se dictaron 56 talleres en 48 meses, 16 de los cuales fueron para el desarrollo de nuevas piezas. 40 talleres estuvieron enfocados en Comercio Justo, mercadeo, formación de redes, el trabajo en equipo, historias de vida, cálculo de precios, empoderamiento de la mujer indígena, responsabilidad para el cumplimiento de pedidos, la calidad, la limpieza, y muy importante, la sostenibilidad de la fibra de moriche, para el caso warao, fibra esencial para su tejido. En ese sentido, y dado que se trató de un proyecto de desarrollo sustentable, donde lo económico, lo social y lo ambiental es importante, se hicieron con las artesanas dos viveros con su respectiva plantación, se hizo un mapeo de los principales morichales, y se sistematizó la práctica de corte de vástago de moriche, que por cierto, está muy bien llevada por los warao. En el último año nos enfocamos en construir una red de comercialización que sería la garantía de la sostenibilidad del proyecto. Insistimos en la necesidad que trabajar unida y organizadamente. Los talleres de innovación surgieron para la creación de nuevas piezas planteadas desde FTV o por solicitud de un cliente para un pedido, lo cual dio la oportunidad a varias artesanas de jugar el rol de facilitadoras para sus compañeras. De esta forma, se han creado más de 16 nuevos productos. En todo el conjunto de talleres tuvimos una asistencia de 930 mujeres… bueno también uno que otro hombre. En cuanto al mercadeo y comercialización, Fundación Tierra Viva se enfocó en tres líneas específicas: la apertura de una tienda en línea, Productos con Historia, asociada a nuestra página web, que cuenta con un sistema E-pago; la búsqueda de clientes corporativos o tiendas de artesanía; y la asistencia a ferias para que la artesanas vendieran sus productos directamente al público, como parte de la capacitación en mercadeo y venta, la captura de nuevos clientes, y la promoción de la cultura. Contando con la feria que haremos en el piso 1 del Centro Comercial El Tolón, se realizaron 11 ferias nacionales (Mérida, Valencia, Puerto La Cruz, Maturín, Barquisimeto y Caracas), y participamos en una feria en New York, dentro de la sesión de productos Hechos a Mano. En estas ferias participaron 90 artesanas de las 3 etnias warao, yekwana y wayúu. Por su parte, en el período del proyecto Fundación Tierra Viva ha participado en una docena de ferias organizadas por otras instituciones como Bancaribe, Banco Occidental de Descuento, Hermandad Gallega y Digitel. En cuanto a las estrategias de mercadeo y venta, las artesanas han logrado en estos 4 años vender más de 50.000 piezas, lo cual les ha generado ingresos para sus familias. Aquí queremos mencionar la alianza con Franceschi Chocolate, con quienes en 2012 iniciamos una relación de trabajo, que ha dado como fruto la elaboración por parte de las artesanas warao de una cajita, que sirve para acoger los chocolatines (napolitanas) de Franceschi Chocolate, que con mucho orgullo hoy se venden, no sólo en nuestro país, sino en Panamá, Santo Domingo, Brasil y Perú. Esta alianza, lo que se conoce como un modelo de negocio inclusivo, les ha dado la oportunidad a las artesanas de elaborar más de 40.000 unidades. Aquí también se encuentra Rodrigo, representante de la marca Wamma con quienes estamos trabajando unos hermosos materos. Carol Leal, a quien las artesanas warao le están haciendo las bases para una colección de zarcillos; Isabel Rodríguez de Musa, para quien las warao elaboraron un estuche para su crema de cacao; Rosa Paradiso, a quienes estamos surtiendo para una tienda Online que se abrirá en Italia. Denis Montoto, de la tienda de arte del Centro Cultural BOD. Se hicieron también 625 cestas de 50 cms. de diámetro que adornarán las paredes de las habitaciones del nuevo hotel Eurobuilding de Puerto La Cruz, y estamos comenzando con las cestas para los amenities, y 300 cestas hermosas, diseñada especialmente para Ron Diplomático, que servirán de estuche para la promoción de un nuevo ron que se distribuirá en Europa, entre otros lugares. Disculpen si hay otras personas que no he nombrado, y que para nosotros son igual de valiosas. En lo que respecta a la difusión de la cultura, se realizaron 3 exposiciones Nosotros nuestras manos, algunas de las fotos están exhibidas aquí, una en el Parque Cultural Hacienda La Trinidad, Caracas; Club Italo, Barquisimeto, estado Lara, y en los espacios de la Sala Warner, en el Colegio El Ávila. En todas las exposiciones hubo visitas guiadas a escolares y adultos, dirigidas directamente por las artesanas. Adicionalmente, cada pieza que vende FTV cuenta con una tarjeta, que da información sobre la etnia, y da crédito a la artesana que elabora la pieza y el lugar de la comunidad. Para Fundación Tierra Viva cada artesanía es un Producto con Historia. Cuáles son los logros de todas estas acciones: Una red de comercialización que cuenta con 150 artesanas, de las 3 etnias, la mayoría warao, que han adoptado que el tejido como su forma de emprendimiento, un trabajo digno, con el cual ganan dinero y aportan para sus familias. En muchos casos, es el único ingreso que está obteniendo la familia. Un ingreso digno que les permite valerse por ellas mismas, no dependiendo de la dádiva gubernamental. Esto las ha empoderado, tal como lo pudimos constatar en la evaluación intermedia del proyecto y en nuestro último taller de capacitación. En este sentido, el proyecto ha logrado incidir positivamente en los Objetivos de Desarrollo Sustentable, empoderando a las mujeres artesanas para la igualdad de género, e incidiendo en la disminución de la pobreza, dándoles destrezas a las artesanas para que un saber cultural se convierta en una posibilidad de empleo rural. Añadimos, que debido a los problemas con el efectivo, logramos bancarizar a más de 130 artesanas, warao y wayúu, que hoy cuentan con una cuenta bancaria y una tarjeta de débito para realizar sus compras. Esto se traduce en que hoy las mujeres manejan directamente su dinero,deciden su uso, y no sus maridos como solía ocurrir. Hemos logrado diversificar los clientes y contamos con un canal de comercialización para que las artesanas puedan vender sus productos. Contamos con un centro de acopio en Tucupita, nuestra oficina, con personal deltano, incluyendo una artesana warao, que las artesanas conocen. Trabajamos con las artesanas en la organización por comunidad, son 10 comunidades warao, 3 familias wayúu y una familia yekwana, cada una con una coordinadora, para que recolecte la mercancía y la traslade a la oficina Tucupita o la envíe a Caracas. Más de 50 artesanas cuentan con factura legal, proporcionada por el proyecto, y en la parte administrativa tenemos un sistema profit para facilitar inventarios y facturación a nuestros clientes. La sostenibilidad Vivimos en un país con muchas dificultades. De hecho, el proyecto se ejecutó en medio de tantas dificultades que hubo que repensar muchas acciones y adecuarse a la situación, especialmente en el último año. Hoy podemos decir, que pese a todos los tropiezos logramos salir adelante, y superar con creces muchas de las actividades esperadas. Tal fue el caso de los talleres de capacitación y los seguimientos. Se esperaba que hiciéramos 22 talleres y 10 seguimientos e hicimos 56 y 28, respectivamente. El flagelo más temible que nos enfrentamos ahora es la hiperinflación que ha incidido enormemente en los precios finales de los productos. Los costos de lancha y envío cambian todos los días, y representan un alto porcentaje del precio final de cada pieza. También tuvimos que ajustar la manera como se calculaban los precios de los productos, utilizando un salario mínimo creado a partir de los precios de los productos que más consumen los warao cuyo costo es mucho más alto que el que se pagaría por ellos en Caracas, y no el salario mínimo decretado por el gobierno. Finalmente, creemos que la sostenibilidad del proyecto depende de las alianzas que logremos realizar, de la diversificación de los clientes, de la creatividad y versatilidad de las artesanas y su capacidad para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, sin perder la esencia cultural. En ese sentido, quisiera presentar a los amigos de Stoat, que nos presentan una de esas posibilidades. Muchas gracias.