December 10, 2018 Las mujeres Warao, Wayúu y Ye’kwana, tienen algo en común: tejen; tejer es una forma de expresarse culturalmente. Un arte que aprenden las mujeres de sus madres y sus abuelas. Además la mayoría viven en zonas rurales, donde no hay posibilidad de empleo. Con el Proyecto Mujer Indígena Emprendedora, que ejecutamos entre Agosto de 2014 y Julio de 2018, nos planteamos lograr que un saber ancestral se convirtiera en una oportunidad de empleo rural capaz de generar ingresos para la mujer indígena y sus familias. Ello lo hicimos a partir de: Capacitación y acompañamiento. Estrategias de mercadeo y comercialización. Valoración de la cultura de estos pueblos indígenas. En los 48 meses de duración del proyecto, se dictaron 56 talleres, tanto para el desarrollo de nuevas piezas, como para otros aspectos incluyendo: mercadeo, formación de redes, trabajo en equipo, cálculo de precios, empoderamiento de la mujer indígena, responsabilidad y calidad de los pedidos, y la sostenibilidad de la fibra de moriche, para el caso warao. Los talleres de innovación surgieron para la creación de nuevas piezas planteadas desde Fundación Tierra Viva o por solicitud de un cliente para un pedido, lo cual dio la oportunidad a varias artesanas de jugar el rol de facilitadoras para sus compañeras. De esta forma, se crearon más de 16 nuevos productos. En todo el conjunto de talleres asistieron 930 mujeres. También el proyecto se enfocó en construir una red de comercialización que sería la garantía de su sostenibilidad, fundamentado en la necesidad que trabajar unida y organizadamente. En cuanto al mercadeo y comercialización, Fundación Tierra Viva se enfocó en: la creación de una tienda en línea (Productos con Historia; www.tierraviva.org/tienda); la búsqueda de clientes corporativos o tiendas de artesanía; y la asistencia a ferias para que la artesanas vendieran sus productos directamente al público, como parte de la capacitación en mercadeo y venta, la captura de nuevos clientes, y la promoción de la cultura Se realizaron 11 ferias nacionales en Mérida, Valencia, Puerto La Cruz, Maturín, Barquisimeto y Caracas. En estas ferias participaron 90 artesanas. También Fundación Tierra Viva participó en una feria en New York y en una docena de ferias organizadas por otras instituciones como Bancaribe, Banco Occidental de Descuento, Hermandad Gallega y Digitel. A través de las estrategias de mercadeo y venta, las artesanas lograron vender más de 50.000 piezas, lo cual les ha generado ingresos para sus familias. La alianza con Franceschi Chocolate, iniciada en 2012, generó la elaboración por parte de las warao de una “cajita” de bora, que sirve para acoger los chocolatines (napolitanas) de esta empresa, que hoy se venden, no sólo en nuestro país, sino en Panamá, Santo Domingo, Brasil y Perú. Esta alianza, bajo el esquema de negocio inclusivo el cual se mantiene. Se hicieron también 625 cestas para las habitaciones del nuevo hotel Eurobuilding de Puerto La Cruz, y 300 cestas diseñadas especialmente para Ron Diplomático, que servirán de estuche para la promoción de un nuevo ron que se distribuirá en Europa. Además se establecieron otras alianzas con empresarios como Wamma, Carol Leal, Musa, Rosa Paradiso, Tienda de arte del Centro Cultural BOD y Stoat. Se creó una red de comercialización que cuenta con 150 artesanas, de las 3 etnias, que han adoptado que el tejido como su forma de emprendimiento, un trabajo digno, con el cual ganan dinero y aportan para sus familias. En muchos casos, es el único ingreso que está obteniendo la familia. Un ingreso digno que les permite valerse por ellas mismas, no dependiendo de la dádiva gubernamental. Esto las ha empoderado, tal como lo pudimos constatar en la evaluación intermedia del proyecto y en nuestro último taller de capacitación. Se apoyó en el registro de cuentas bancarias a 130 artesanas, warao y wayúu, que hoy cuentan con una tarjeta de débito para realizar sus compras. Esto se traduce en que hoy las mujeres manejan directamente su dinero, deciden su uso, y no sus maridos como solía ocurrir. Adicionalmente, más de 50 artesanas cuentan con factura legal, proporcionada por el proyecto. En lo que respecta a la difusión de la cultura, se realizaron 3 exposiciones “Nosotros nuestras manos” en el Parque Cultural Hacienda La Trinidad, Caracas; Club Italo, Barquisimeto, estado Lara, y en los espacios de la Sala Warner, en el Colegio El Ávila. En todas las exposiciones hubo visitas guiadas a escolares y adultos, dirigidas directamente por las artesanas. Así, el proyecto ha logrado incidir positivamente en los Objetivos de Desarrollo Sustentable, empoderando a las mujeres artesanas para la igualdad de género, e incidiendo en la disminución de la pobreza. Creemos que la sostenibilidad del proyecto depende de las alianzas que logremos realizar, de la diversificación de los clientes, de la creatividad y versatilidad de las artesanas y su capacidad para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, sin perder la esencia cultural.