El capítulo 7 del libro “El Arca Criolla, relatos sobre animales de Venezuela” editado por Fundación Tierra Viva en el 2013, está dedicado a lo que llamamos “los nuevos venezolanos” y referido al descubrimiento de nuevas especies animales en el país.

En esta sección se puede leer:

El descubrimiento de nuevas especies ocurre casi de manera continua. En el año 2003, se hicieron registros de varios animales, ignorados hasta el momento a pesar de no tratarse de especies pequeñas y/o poco conspicuas.  

En ese año, en la isla de Carrizal en el Embalse del Guri (estado Bolívar) el ornitólogo venezolano Miguel Lentino junto a Robin Restall descubrieron una nueva especie de ave que llamaron Semillero de Carrizal (Amaurospiza carrizalensis), endémica de dicha isla, y que vive dentro de un bosque del bambú espinoso conocido como “guadua.”

Más de 20 años después, es sorprendente encontrar que el registro de nuevas aves no se detiene.  En el mes de febrero de 2024, las especies 1417, 1418 y 1419 fueron reseñadas para Venezuela, y su presencia fue validada por la Unión Venezolana de Ornitólogos (UVO) @uvovenezuela.

Becasina migratoria pico largo. Fotografía Sandra Giner

La especie número 1417 la descubrieron a orillas del Lago de Valencia:  la becasina migratoria pico largo (Limnodromus scolopaceus).  El registro lo hizo una observadora de aves, María Brewer @lacabraverdedevzla, quien agregó la información a la plataforma de Ebird, identificándola como una becasina migratoria (Limnodromus griseus).  Gianco Angelozzi @Giancoangelozzi, un revisor venezolano de EBird (ebird.org, @team_ebird) y experto en aves playeras, sugirió que podría tratarse de la becasina migratoria pico largo.  La única manera de corroborarlo era buscándola en el sitio de avistamiento.  Por eso el 7 de febrero el equipo de ornitólogos, miembros de la UVO, Sandra Giner, Jhonathan Miranda y Miguel Matta, visitan el lugar junto a quien había hecho el reporte.  Luego de revisar las fotos, los audios y evaluar, concluyeron que una nueva especie de ave se había registrado para el país. 

Becasina migratoria pico largo. Fotografía Jhonathan Miranda

La especie 1418 la descubrieron en Los Venados, Parque Nacional El Ávila (Waraira repano):  Vireo de Philadelphia (Vireo philadelpicus).  Un grupo de observadores de aves conformado por Martín Schuck @martinmschuck, Julien Mazenauer @julienmazenauer, Lucas Lombardo @lubirdus y Pedro Cabello Maleno @pedrocabellomaleno, vieron y fotografiaron a esta especie que el Comité de registro de aves de Venezuela de la UVO no tardó en anunciar como la 1418 del país.

Vireo de Philadelphia. Fotografía Martin Schuck

La especie 1419 fue registrada en el Paseo Monseñor Iturriza, cerca de los médanos de Coro, estado Falcón: Wood trush (algo así como la “paraulata madera”) (Hylocichla mustelina). 

El sábado 17 de febrero Yaudimar Bermúdez y Juan Yarza salieron “a contar aves un rato, y en el  Paseo Monseñor Iturriza, en la entrada hacia el médano de Coro….escuchamos un llamado que nos parecía raro y decidimos grabar”.  Luego Yaudimar buscó en medio del matorral y allí estaba lo que “al principio creímos era una reinita hornera” y “luego al verla mejor pensamos que era una paraulata lomiaceituna, y así la identificamos en las redes”.  Más tarde, Beto Matheus @luisalbertomatheus, otro revisor de EBird para Venezuela, al ver un video en facebook, dijo “¿tienen fotos de esta? Estoy casi seguro de que es Hylocichla mustelina”.  Se hizo la revisión de los audios y de allí surgió la sorpresa para todos:  una nueva especie de ave para Venezuela. 

Wood trush (paraulata madera). Fotografía Juan Yarza (y Yaudimar Bermúdez)

¡Tres especies en menos de un mes!

Mas allá de la relevancia que para nuestra diversidad biológica tiene el registro de estas nuevas especies, hay otro hecho destacable.  En mayor o menor grado, en los tres casos se unieron el interés de personas, profesionales o no, por las aves, quienes regularmente salen a “pajarear” en áreas naturales o dentro de las ciudades a fin de registrar las especies y subir los datos a EBird, con el conocimiento científico fundamental para la descripción de especies y la certificación de la presencia de las mismas. 

En esencia, estas tres especies son producto de la “ciencia ciudadana”: gente común viendo, fotografiando y grabando aves, y especialistas revisando los registros para confirmar los hallazgos.

Una clave para el mejor conocimiento y la conservación de nuestra diversidad biológica.

Alejandro Luy