El Café de Bosque surge como un valor agregado a una oferta turística manejada por comunidades que son esencialmente cafetaleras. Se trata de los pueblos de Niquitao (Trujillo), Calderas (Barinas) y El Quinó (Mérida), quienes con la ayuda del Programa Andes Tropicales han recibido capacitación para ofrecer servicios turísticos asociados a la conservación de los bosques cafetaleros y sus recuros.
De modo que el café que aquí ofrecemos, proviene de productores comprometidos con la preservación del bosque que da sombra a su plantación de café. Además, es un café cultivado sin agroquímicos, 100% arábigo, cosechado, procesado, tostado y molido artesanalmente.